PORTADA

TURISMO:

San Isidro: un santo compartido entre argentinos y españoles

MODA:

España, paraíso para el ‘shopping’

GASTRONOMÍA:

Alicante para ‘gourmets': del turrón de Jijona al arroz

ESTILO:

Trenes para soñar

AVENTURA:

El Rocío: una romería sobre la arena

DEPORTE:

La Palma: ‘Trekking’ entre volcanes

TURISMO

San Isidro: un santo compartido entre argentinos y españoles

A unos 20 kilómetros al norte de Buenos Aires se encuentra la ciudad de San Isidro. A pocos minutos en metro del centro de Madrid se ubica la pradera  de San Isidro, a la que Goya le dedicó un cuadro que puede verse en el Museo del Prado. Para los bonaerenses, San Isidro se asocia a las frondosas arboledas y barrancas al río de un pueblo que cada vez visitan más turistas. Para los madrileños, San Isidro representa a su patrón, los días de vacaciones que se toman en mayo a la par que llega el buen tiempo, y el tradicional almuerzo en la pradera. Si bien en Argentina San Isidro es cada vez más frecuentado; en España, en Madrid, la castiza fiesta es un reclamo en el que ya hay más turistas –unos ocho millones– que gatos (madrileños).

Foto Portada: César Lucas Abreu para Madrid Destino
Foto Sección: Pixachi / Shutterstock.com\n

Del País Vasco a las Américas

Los indios guaraníes fueron los primeros en poblar las tierras argentinas de San Isidro, hasta que en 1580, Juan de Garay repartió las tierras del llamado ‘Pago de la Costa o del Monte Grande’. En 1706, un capitán procedente del País Vasco, Domingo de Acassuso, decidió fundar una capilla en la zona dedicada a San Isidro Labrador, Santo Patrono de su familia en España. Del culto se pasó al recreo y allí se instalaron para el descanso familias de la aristocracia porteña.
Mientras, al otro lado del charco, el origen de las fiestas patronales se remonta a 1082, año estimado de nacimiento para el labrador mozárabe llamado Isidro, quien tenía un don especial para encontrar manantiales. Una de sus primeras hazañas fue salvar a su hijo de morir en un pozo al que había caído. Con sus rezos logró que el nivel del agua subiera hasta que el niño alcanzó la superficie. Es uno de sus milagros más famosos -el pozo puede visitarse en el Museo de San Isidro-, pero se le atribuyen más de 400, muchos relacionados con el agua. Por eso los madrileños se le encomiendan para que no llueva. El milagro definitivo que le valió su beatificación ocurrió después de muerto, cuando Felipe III sanó con tan solo visitar su cuerpo yerto, aunque el que más fama alcanzó fue una vez que Isidro se encontraba en oración en el campo de su señor y dos ángeles bajaron del cielo para uncir los bueyes y arar la tierra y así que el señor no retara a Isidro por desatender su trabajo. ¡Así cualquiera, con esa ayuda…!

Foto: César Lucas Abreu para Madrid Destino\n

Las Fiestas Patronales de Madrid

Isidro Labrador murió en 1172, y su cuerpo se conservó en la madrileña iglesia de San Andrés hasta que en 1528, y debido al aumento de fieles, se le construyó en la Plaza de la Paja una pequeña capilla. En 1619 fue beatificado, y aunque en principio sus restos se instalaron en la capilla de San Isidro, hoy se conservan en la cámara real. Cada 15 de mayo, Madrid festeja en su honor sus fiestas patronales. Una romería por el día y una verbena por la noche darán el pistoletazo de salida a una semana repleta de eventos culturales. Marcará los ritmos el chotis, marca castiza por excelencia: una danza popular que se baila en parejas con música de organillo, en el que ellas –las chulapas–, ataviadas con mantón de Manila, pañolón con clavel y vestido de lunares, se mueven en círculo alrededor de ellos –los chulapos–, quienes también engalanados con chaleco, clavel en la solapa, pantalón negro y parpusa, se mueven sobre sí mismos. Para no salir mareado, lo mejor es verlo, y durante las celebraciones se hacen muestras en Las Vistillas. También se hacen exhibiciones de danzas, guitarras, copas de agua y organillos.
Habrá espectáculo más allá de este castizo emblema. La Plaza Mayor o la pradera de San Isidro se convierten en escenario de pasacalles de gigantes y cabezudos y charangas. Son muchas las compañías de teatro que aprovechan el ambiente festivo para estrenar sus mejores obras. También los centros municipales se suman y llevan a cada distrito la mejor programación. Locales como el Contraclub, el Intruso, el Off de La Latina, el Siroco, el Fulanita de Tal, el Despertar o Rincón del Arte Nuevo conforman el circuito independiente.

Foto: César Lucas Abreu para Madrid Destino\n

Toros, cerámica, tapeo y fuegos artificiales

También se caracteriza San Isidro por sus festejos taurinos. En esta ocasión hay programadas, desde el 6 de mayo y durante 31 días consecutivos hasta el domingo 5 de junio, 24 corridas de toros, cuatro corridas de rejones y tres novilladas con picadores, además de las corridas de Beneficencia y de Prensa. Todas ellas se celebrarán en la plaza de toros de Las Ventas.
 
Otro evento típico de estas fiestas es la Feria de la Cacharrería, en la que desde la plaza de las Comendadoras, se vende cerámica tradicional española y en la que participan más de 50 centros alfareros y una veintena de artesanos invitados.
 
Y como en toda fiesta española que se precie, la comida y la bebida tienen un papel fundamental. Mientras que muchas bodegas aprovechan estos días para hacer degustaciones de sus vinos, el cocido madrileño corre a raudales por todas partes y el barrio de Lavapiés se convierte en un hervidero de gente dispuesta a votar por la mejor tapa de la feria del tapeo.
Los días de fiesta siempre concluyen del mismo modo: con la resaca de los días festivos, del festejo de un santo que levanta pasiones a los dos lados del charco y con la alegría de que el verano ya viene encaminado. San Isidro se despide con espectáculos pirotécnicos, tanto en El Retiro como en la pradera de San Isidro. Fuegos artificiales, agua y música despiden las fiestas más amadas por los madrileños.

Foto: David Evora Marquez / Shutterstock.com\n

Qué hacer en San Isidro como un madrileño más

- Beber ‘agua del santo’, que brota en un manantial junto a la Ermita de San Isidro.
- Ya que se bebe el agua, se aprovecha para pedirle uno (o varios) deseos a San Isidro Labrador.
- Vestirse de chulapo y chulapa (con mantoncillo y clavel). Las semanas previas venden estos trajes regionales por todas partes a precios que se ajustan a cualquier bolsillo.
- Comprar ‘rosquillas del santo’. Para ello hay que saber que las hay de varias clases. Las más famosas son dos: las tontas y las listas. Se diferencia en que las listas tienen un baño de azúcar. También están las francesas, que tienen almendra picada y azúcar, y las de Santa Clara, que van cubiertas de merengue seco blanco.
- Comer garbanzos tostados (torraos), almendras garrapiñadas y cocido madrileño con gallinejas.
- Bailar un chotis (o al menos intentarlo).
- Comprar un canario (instrumento musical de viento, que simula a un pájaro) en uno de los puestos de la pradera, sobre todo si se viaja con niños.

Foto: César Lucas Abreu para Madrid Destino\n

MODA

España, paraíso para el ‘shopping’

El empresario español Amancio Ortega, propietario de Inditex, es según Forbes el segundo hombre más rico del mundo, y se caiga o no rendido a su modo de concebir la industria textil, ha logrado democratizar la moda ‘low cost’. Pero más allá de su imperio, España ofrece multitud de propuestas comerciales que la convierten en un paraíso para el ‘shopping’. De Barcelona a Madrid, de Valencia a Sevilla, de San Sebastián a Ibiza, la diversidad de negocios es apabullante.

Foto: Iakov Filimonov / Shutterstock.com
Foto Portada: View Apart / Shutterstock.com\n

De las millas de oro al rastro

España ofrece desde negocios situados en las ‘millas de oro’ –primeras marcas de diseñadores de renombre–, hasta ventas que se adaptan a bolsillos más limitados. Si el estilo ‘mercadillo’ entra en los planes del viajero, España podría recorrerse de puesto en puesto. En Barcelona hay varios mercados ambulantes, especialmente de segunda mano: Mercado dominical de San Antonio, Flea Market o el rastro de la Virgen. En Madrid, el Rastro de la Latina es un arraigado reclamo turístico. Desde puestos de enchufes a mansalva hasta ropa alternativa; cámaras y fotografías de un pasado casi olvidado; vírgenes, y cachivaches evocadores.

Otra opción son los ‘outlets’: ropa de marca a precios de ganga. Las Rozas Village, en Madrid, y la Roca Village, en Barcelona, concebidos como pueblos en sí, se han convertido en referentes tras más de dos décadas en funcionamiento; el Sevilla Factory acoge prendas de más de 200 marcas con descuentos de entre el 30 y el 70%, mientras que en Pontevedra (Galicia) se encuentra uno de los más grandes del país: Outletui Fashion Center.

Rastro de Madrid / Foto: Jorge Cotallo\n

Barcelona, una pasarela en sus calles

La Ciudad Condal se presenta como la capital española de la moda, igual que lo hacen ciudades como París o Milán. Desde la Diagonal hasta el puerto, pasando por el Paseo de Gracia, en el corazón del Eixample, y la Rambla se crea la línea imaginaria ‘Shopping Line’. Aquí convergen la exclusividad de diseñadores nacionales con los aires europeos de una ciudad cosmopolita. Herencia de esa europeización, se ha asentado un nuevo modelo de negocio, el ‘coworking’. Una alternativa que no solo minimiza costes, sino que ofrece la posibilidad de ver al artista en pleno proceso creativo. Si en Madrid es la Latina, con negocios ‘vintage’ como Klouvi (Arte en transformación), donde se ‘comparte oficina’, en Barcelona es el barrio de Poble Nou donde se asocian los artesanos.

Barcelona celebra anualmente ‘The Shopping Night Out Barcelona’, donde las tiendas abren hasta la madrugada (en Madrid es el ‘Fashion's Night Out’). Mientras, las boutiques más exclusivas se han instalado en los barrios Gótico y de El Born. The Diamond Palace, la mayor joyería de España, está aquí. Para los amantes de lo ‘vintage’, está el barrio de Sant Gervasi, con el último grito –firmas como Chanel, Miu Miu o Prada-, aunque a precios no aptos para todos. Más económico es el Raval, con variopintas y atrevidas boutiques. Si se busca un ‘look’ excéntrico, se puede optar por el diseñador catalán Custo Dalmau (Custo Barcelona). Y si entre tanta tendencia no lo tiene claro, en el centro comercial La Maquinista ofrecen servicio de ‘personal shopping’, que le ayudará a renovar el fondo de armario.

Foto: Lornet / Shutterstock.com\n

Madrid, de Malasaña a Serrano

La mítica Gran Vía madrileña ha dejado de ser la calle de los teatros y cines para convertirse en la de las grandes superficies como H&M, Zara o la marca irlandesa Primark, que ha instalado aquí su segunda tienda más grande del mundo. Y como si fuera la discoteca de moda, la cola para entrar suele dar la vuelta a la esquina. Mientras, la auténtica ‘milla de oro’ madrileña se concentra en el barrio de Salamanca, con las más prestigiosas firmas: Agatha Ruiz de la Prada, Carolina Herrera, Chanel, Gucci, Loewe, Louis Vuitton, Manolo Blahnik, Dior, Hermés y toda una gama solo apta para viajeros con mucha plata. Un ambiente sofisticado que también puede encontrarse a pocos metros, en el callejón de Jorge Juan, una vía que aglutina a importantes diseñadores nacionales y que es parada obligada en el ‘shopping’ de lujo.

Más económica y alternativa son la calle Fuencarral y la zona de TriBall. La última tendencia sale de aquí y de barrios como Chueca, pieza clave de las zonas emergentes, cuna de pequeñas tiendas de promesas del diseño español, que conviven con grandes marcas internacionales y que van dirigidas al comprador más IN. Con el paso de los años, Malasaña (Calle del Pez, Corredera Alta de San Pablo…) se ha convertido en un hervidero de jóvenes con talento y ganas de crear. Es el epicentro ‘hispter’ de la capital. Aquí podemos encontrar desde tiendas de bolsos artesanales diseñados por jóvenes del IED (Instituto Europeo de Diseño); mobiliario reciclado enmarcado en un multiespacio con toques retro como Kike Keller; pequeñas joyerías, y una decena de tienda ‘vintage’ donde poder comprar un ‘outfit’ diferente y arriesgado. Sin duda, para los que buscan un ‘look’ más urbanita, Malasaña será su sitio.

Foto: Interior del local Kike Keller. Foto: Carlos Luján. Cedida por cortesía de Passenger 6A\n

Un país para comprar

Las agradables temperaturas que suele tener Valencia durante todo el año animan a pasear e ir de compras. Los alrededores del Palacio del Marqués de Dos Aguas son una auténtica concentración de negocios. Es una ciudad que ofrece numerosas ventajas al turista. La Valencia Tourist Card y la Valencia Cruise Card son tarjetas con descuentos para los viajeros.
Sevilla también está convirtiéndose en un reclamo para las compras, llegando a tener su propio Soho, en el que se ha fijado incluso The New York Times. Soho Benita agrupa a comerciantes desde la plaza de la Alfalfa hasta la Encarnación y la Plaza del Cristo de Burgos, con la idea en común de mezclar el comercio con la cultura andaluza. Uno de esos espacios es Zález, donde comprar bolsos y complementos hechos a mano.

El recorrido que transita desde la catedral hasta el Boulevard –calle de Getaria, Loiola, Arrasate, San Marcial– convierten a San Sebastián (norte del país), en una ciudad muy recomendable para las compras más elegantes, con sus calles repletas de boutiques de lujo. Bonnie and Clyde, una tienda multimarca, es un clásico de la zona. La avenida de la Libertad es la principal calle comercial.

Y en cuanto a las islas, la pauta la marca Ibiza. Con su propio estilo, el denominado ibicenco o “Adlib”, que viene a ser: viste como quieras pero con estilo (y que predomine el color blanco). Una combinación de ropa veraniega con un toque ‘hippy’ renovado, que ha dejado su huella en zonas como el puerto, y ha traspasado fronteras.

Foto: Artefactum, en Soho Benita, en Sevilla.\n

Tax free: la devolución del IVA

La aplicación del 'Tax free' es otra de las ventajas que ofrece ir de compras en España. Gracias a ello, los viajeros residentes fuera de la Unión Europea pueden pedir la devolución del IVA, que es además superior a la de otros países europeos. Está previsto que este año entre en vigor un sistema de devolución electrónica, que agilizará estos trámites. Además, en ciudades como Valencia hay puntos como la Oficina de Información Turística de la calle de la Paz, que ofrecen la posibilidad de realizar ese reembolso del IVA en efectivo en compras superiores a 90,16 euros. Para solicitar las devoluciones, los turistas deben exigir el cheque-factura en los establecimientos (en los comercios adheridos a Premier Tax Free y Global Blue) y con éste, dirigirse al punto habilitado para solicitar el reembolso en efectivo y en euros.

Calle Serrano de Madrid / Foto: Carlos Luján. Cedida por cortesía de Passenger 6A\n

GASTRONOMÍA

Alicante para ‘gourmets'

Se le conoce en todo el mundo por su turrón de Jijona, pero Alicante conquista no solo por sus playas, sino también por su estómago. Enamoró a Reyes por su sabor dulce: de las almendras a los pastelitos de Gloria. Y atrae cada año a centenares de turistas por sus arroces. Restaurantes ‘gourmets’ que ofrecen platos que saben a mar. Además, su clima suave la convierte en un destino ideal en cualquier época del año.

Foto: Grupo Gourmet\n

Comemos turrón desde hace 500 años

“Vista: la magia de un blanquecino brillo dorado entre tus dedos. Oído: el sorprendente crujido de su estructura caramelizada al romperse. Olfato: la gratificante percepción de su peculiar aroma a miel. Tacto: La mezcla de consistencia, suavidad y elasticidad de su estructura. Gusto: La culminación de un inmenso placer en el paladar”. Quinientos años comiendo turrones. Eso es lo que se calcula que llevamos decantándonos por este postre, especialmente en las fechas navideñas. Es un placer para todos los sentidos, como se pregona en su cuna: Jijona o Xixona. La ciudad alicantina ha hecho del turrón su modo de vida, y apuesta por consumir este manjar en cualquier época del año. Su fama llegó a ser tal que la realeza los regalaba; por ejemplo, los Reyes Católicos a los músicos en la que festejaron la conquista de Granada.

El fervor real se extendió y los turrones de Jijona mantuvieron su legado, guardando el secreto generación tras generación. Sólo se desvelaron algunos trucos: “Esmero y buen hacer; punto idóneo de molienda; homogeneidad del tueste; caramelizado de la miel con los azúcares y la clara de huevo”. Así han logrado convertirse en referentes. Entre abril de 2014 y marzo de 2015 se vendieron más de cuatro millones y medio de kilos de turrones solo en España. Fuera de la Unión Europea se exportó casi medio millón, entre los de Alicante y los de Jijona. Aunque Estados Unidos, Cuba, Venezuela, México, Francia, Alemania, Reino Unido y Bélgica son los principales destinos de exportación, solo en Argentina se vendieron 1.050 kilos de Jijona y 1.340 kilos de turrón de Alicante.

Foto: Silvia Pascual / Shutterstock.com
Foto Portada: Fresnel / Shutterstock.com\n

El Alicante más goloso

El Consejo Regulador del Turrón de Jijona y Turrón de Alicante se encarga de velar porque los turrones, marca de la comunidad, sean de calidad. Deben llevar la etiqueta de garantía y hacerse con las mejores materias primas: almendras, miel, romero, tomillo y espliego. Aunque los clásicos son el duro y el blando, con los años se ha innovado, dando lugar a otras variedades: turrones de yema, nieve, fruta, coco, nata y nueces; pastelitos de Gloria y de yema; panes de Cádiz, etc. Además se han incluido turrones para colectividades con necesidades especiales: sin azúcar, con soja, para celíacos.
 
No es extraño que el turrón triunfe en el Mediterráneo, cuna de sabores donde la gastronomía y la capacidad de disfrutar de ella tienen mucho peso. Aunque lo primero que trajeron los árabes no fueron los turrones, sino los alfajores. Y tampoco son los únicos productos del Alicante dulce, donde los rollitos de anís, la coca boba (un bizcocho) o los frutos secos, especialmente los dátiles, tienen también muy buena acogida. Turrones Espí, en la calle López Torregrosa, es una de las tiendas en las que abastecerse de dulces en Alicante. También Turrones Manuel Picó, que venden la estrella local desde 1770. El monaguillo, en El Campello, en la carretera Alicante-Valencia, está especializado en la venta de dátiles.

Foto: JLOrtin / Shutterstock.com\n

Arroz con sabor a mar

La gastronomía de Alicante, “una provincia”, como dicen sus vecinos, “para comérsela, tanto de cuchara y tenedor, como de tapeo”, no es sólo dulce. Destacan las frutas y verduras de sus huertas, los vinos de las bodegas de la zona, y por supuesto, la estrella gastronómica de la comunidad valenciana: el arroz. Algo que saben bien algunos de sus chefs más conocidos. El restaurante Monastrell, con María José Román a la cabeza, es ejemplo de ello. La chef se define como una “enamorada de la tierra alicantina” que lleva a sus fogones todos los productos locales, de manera que combina con la mejor cocción la tradición mediterránea con los aportes más internacionales. Como muestra un detalle: dicen que es la maestra en las nuevas posibilidades de uso del azafrán, el oro rojo llevado a la alta cocina moderna. Bajo el sello del Grupo Gourmet Alicante, es propietaria de varios de los restaurantes más importantes de la zona, como La Taberna del Gourmet, o el Asador La Vaquería. Otro de los nombres que suena fuerte en la gastronomía alicantina es Quique Dacosta –premiado con tres estrellas Michelín–, que aboga por la innovación en la cocina. El arroz puede prepararse de muchas formas: con costra, caldoso, negro, amarillo… pero sin duda el de Alicante tiene sabor a mar. Congrio, rape, salmonetes, quisquillas, langostinos, gambas rojas, cigalas, calamares o atún son algunos de los pescados y mariscos de la zona. Los salazones (mojama, huevas, arenques) también son sello de la casa.

Foto: Antonmaria Galante / Shuterstock.com\n

…y tumbarse en la playa para reposar la comida

Si además de disfrutar de la gastronomía local, se quiere conocer la zona, la mejor manera es acercarse a la provincia de Alicante a través de sus playas. La más conocida es la de San Juan, de aguas claras y arenales que se extienden hasta las calas nudistas del Cabo de las Huertas. La playa de la Almadraba es ideal para ver atardecer, mientras que la del Postiguet es urbana, ubicada junto al castillo de Santa Bárbara. El paseo de Gómiz, en las inmediaciones, llama la atención por el efecto tridimensional de las losas del suelo. El teatro Principal, de estilo neoclásico, o el Mercado Central, de inspiración modernista, son atractivos del paseo. Si se opta por salir de la ciudad, la playa del Arenal es una buena opción: Situada en la bahía de Jávea, entre el Cabo de San Antonio y el Cabo Prim, sus aguas son poco profundas y su arena fina. Otra opción es tomar el tranvía, que realiza una ruta arqueológica por varios rincones de la provincia. En junio, con las hogueras de San Juan, Alicante se llena de ambiente. Pero además de la música, los desfiles y los fuegos, cualquier época –igual que para tomar turrón de Jijona– es buena para visitarla.

Foto: Javier Guijarro / Patronato de Turismo\n

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ESTILO

“Luego el tren, al caminar, siempre nos hace soñar”

"Siempre sobre la madera de mi vagón de tercera". Así recorría el país uno de los poetas españoles más aclamados, Antonio Machado, desde su Baeza natal (Jaen, Andalucía) hasta los Campos de Castilla, en los que tantos años vivió. Hoy, el viajero puede volver a adentrarse en esos trenes y sentirse un poeta de principios del siglo XX, pero con las ventajas que ofrecen las últimas tecnologías. "Luego el tren, al caminar, siempre nos hace soñar", continuaba el andaluz en ese mismo poema. Y soñar es lo que hacen posible los trenes turísticos de lujo que comercializa RENFE, la empresa operadora de los ferrocarriles en España. Alrededor de 2.600 personas optaron por vivir esta experiencia a lo largo de 2015. De ellos, un 51% eran extranjeros. Javier Díaz Trisac, responsable de RENFE, define así el viaje: “Es mucho más que un viaje, es activar un mundo de sensaciones. El propio tren ayuda a la vista con su marquetería exquisita y sus vidrieras; evoca sueños de esplendor mientras transita por lugares muy especiales a los que resultaría difícil llegar con otros medios de transporte. El viaje te ofrece la posibilidad de desconectar del mundo, olvidar el estrés y gozar”.

Foto Portada: RENFE\n

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De norte a sur, dormir y comer

Los trenes turísticos de Renfe recorren España de un punto a otro, bien sea por el norte del país, como el Transcantábrico (desde 1983) –de Gran Lujo o Clasico–; o por el sur, como el tren Al-Ándalus (desde 1985). Pero no son los únicos, este verano también se realizarán rutas temáticas por Galicia, territorio clave en el hermanamiento entre España y Argentina.\n

Uno de estos trenes, el del Peregrino, saldrá de Madrid siguiendo los pasos del Camino de Santiago. También funcionará el Expreso de La Robla, que transporta no solo en el espacio, sino en el tiempo: con el encanto y las comodidades de un tren turístico de lujo, añade unos precios asequibles y la garantía de evocar viejos y míticos paseos en tren. Dormir en ellos es una experiencia de sensaciones: lujosas suites en las mejores estancias del tren. El precio incluye los desplazamientos que se hacen en autobús y los guías de acompañamiento para las excursiones, así como una amplia oferta gastronómica característica de cada zona por la que se transita, desde el salmorejo y el gazpacho en Andalucía hasta el pulpo en Galicia.\n

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Al-Ándalus, la herencia árabe de España

Siete días recorriendo Andalucía. Aroma a azahar, paseos por el Barrio de Santa Cruz, la Torre del Oro y la Giralda como escenarios. El tren Al-Ándalus parte y llega a Sevilla, donde los viajeros son recibidos en el emblemático hotel Alfonso XIII. El viaje por Andalucía ofrece dos recorridos: El primero lleva a visitar las localidades jienenses de Úbeda y Baeza, ambas Patrimonio de la Humanidad, localizadas entre los valles del Guadalquivir y del Guadalimar y con el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas a pocos metros. Esta zona rocosa alcanza en algunos de sus picos los 2.000 metros de altitud, lo que deja panorámicas increíbles. Continuar por Córdoba, donde destaca no solo la Mezquita, sino la herencia musulmana que impregna sus calles estrechas.\n

El segundo recorrido se dirige hacia Granada, una de las ciudades emblemáticas de Andalucía. Un rincón de vistas impresionantes desde el que aún se escucha, si se presta atención, el galopar de los versos recitados por Federico García Lorca, su tormento y su intensidad. Este recorrido continúa hacia Jerez y Cádiz, “la tacita de plata”, porque es la espuma del mar la que realza el carácter de su gente. Ronda es la última parada, en la provincia de Málaga, al amparo de Parques Naturales, dos Reservas de la Biosfera y una veintena de espacios naturales protegidos. Destaca la reserva natural Laguna de Fuente Piedra, la más extensa de Andalucía, y el Torcal de Antequera, caracterizado por las formas y laberintos que crean las rocas calizas.\n

Cuando el Al-Ándalus se despide de su patria

En junio, el tren Al-Ándalus se despide de Andalucía, a la que volverá en otoño, y sube hasta Extremadura. Zafra, Mérida, Cáceres y el Parque nacional de Monfragüe –donde se encuentra la más extensa y mejor conservada mancha de monte mediterráneo del mundo– son las escalas extremeñas de un viaje que continuará después hasta Toledo y Aranjuez para concluir en Madrid. Hacia el norte también realizará un trayecto que finaliza en Santiago de Compostela.\n

En cualquiera de las opciones, el viaje ofrece total comodidad: cuatro coches salón, joyas de los años veinte; dos coches-restaurante, Alhambra y Gibralfaro; un coche-bar, Giralda; un coche-salón de té, Medina Azahara, y siete coches suite, de los cuales, cinco se construyeron en Francia a finales de los años 20, y fueron utilizados por la familia real británica en sus desplazamientos vacacionales desde Calais hasta la Costa Azul.\n

El tren de lujo Al-Ándalus, que toma su nombre del que dieron los árabes a la península Ibérica, ofrece varios recorridos por España.

Suites y habitaciones de lujo dentro del tren.

La decoración de los salones y suites transporta al viajero a la ‘Belle Epoque’, cuando fueron construidos varios de sus coches.

El coche Alhambra, dentro del tren Al-Ándalus.

El expreso de La Robla recorre el norte del país, por lo que los parajes verdes, o la nieve en temporada de invierno, son un espectáculo.

Lujo norteño: El Tren Transcantábrico y el Expreso de La Robla

De San Sebastián a Santiago de Compostela y de León a la capital gallega es el recorrido de ocho días en El Transcantábrico Gran Lujo y El Transcantábrico Clásico, respectivamente. Santander será parada clave. Con su estilo señorial, además de ser una de las ciudades más elegantes de España, ofrece un gancho irresistible: Santander huele a mar por todas partes. Pero a un mar elegante, como su Gran Casino, sus museos y sus casas señoriales, desde la Casa Museo de Menéndez Pelayo hasta el Palacio de la Magdalena.\n

Por su parte, el Expreso de La Robla ofrece dos alternativas de viaje. Por un lado, un tren turístico clásico entre León y Bilbao, por el trazado del antiguo tren hullero. Por otro, el Paraíso Verde, un tren –también da la posibilidad de dormir en una cabaña– que recorre la cornisa Cantábrica, entre Bilbao y Oviedo. Otro tren, el del Peregrino, es la excusa perfecta para realizar en el verano español el Camino de Santiago desde otra perspectiva: el tren te deja en el lugar donde se inicia la marcha; el viajero recorre el sendero, y por la noche disfruta de todas las comodidades de un tren que se convierte en hotel rodante.\n

El tren Transcantábrico, uno de los más lujosos del mundo.

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Para terminar, con motivo de su documentación para “Isabel” y por otros motivos personales y profesionales, usted ha viajado por distintos lugares de España, ¿cuáles son los que más han llamado su atención y los que recomendaría a sus compatriotas argentinos cuando vayan de vacaciones a España?\n

Granada me parece un sitio increíble. Es una ciudad cosmopolita y a la vez muy española, con una situación geográfica increíble, por no hablar de su riqueza cultural con la Alhambra y sus barrios típicos.
Otra zona que me encanta de España es el Norte, y sobre todo el País Vasco. San Sebastián es una ciudad que me tiene enamorado, la arquitectura francesa de sus edificios y lo bien que se come en esa zona. Además la gente es siempre tan amable que te sientes como en casa.
Y por último no puedo olvidarme de Barcelona. Es una ciudad increíble y muy estimulante para mí, en la que siempre hay una infinidad de cosas que hacer.\n

San Sebastián musical. La ciudad ha sido elegida Capital Europea de la Cultura 2016 y su agenda se ha llenado de actividades culturales, exposiciones y conciertos. Dos de las grandes citas serán el festival Stop War Festibala y la ceremonia International Classical Music Awards (ICMA), los máximos galardones de la música clásica. Sus eventos musicales anuales, el Festival Internacional de Jazz y la Quincena musical, considerado uno de los festivales de música clásica más antiguos de Europa, también incluirán actividades especiales. Se celebran en julio y agosto respectivamente.

AVENTURA

Al Rocío se va con botas

Al Rocío se va con botas

No es rociero quien nace en el Rocío, sino quien así lo siente. Una cosa es visitarlo y otra, muy diferente, vivirlo. El Rocío, una aldea perteneciente a Almonte, ubicada en la provincia de Huelva, al suroeste de Andalucía, se coloca su medalla y se viste de flamenca cuando llega el mes de mayo –o de junio, depende de cuándo termine la Semana Santa– y comienza su romería, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional. Pero además, durante todo el año, el Rocío ofrece la posibilidad de visitar un espacio que no deja indiferente. El lejano oeste de los western americanos es lo primero que viene a la mente a alguien que lo visita por primera vez. No hay asfalto, no hay imágenes preconcebidas. Al Rocío no se va en chanclas ni en zapatos; se va en carreta o en botas, sea cual sea la época del año.

Foto: Sergio Stakhnyk / Shutterstock.com
Foto Portada: Sergio Stakhnyk / shutterstock.com\n

Rociero desde la cuna

Rociero desde la cuna

Si los términos pino, coto, albero, carretas, lunares y hermandades le son desconocidos al viajero, necesitará tomarse un ‘rebujito’ (mezcla de vino manzanilla o fino con un refresco de gaseosa) con un almonteño. Seguro que le invitan. Esto es el Rocío. La palabra compartir forma parte del vocabulario básico de la romería.
Pero empecemos por el principio: Hay un Rocío que es solo de los rocieros, de aquellos que –sean o no nacidos en Huelva– viven pensando en la romería, dedicada a adorar a la Virgen del Rocío, la Blanca Paloma, la que llevan los almonteños colgada al cuello. No hay que olvidar que es una fiesta eminentemente religiosa. Los rocieros preparan durante meses la llegada de la romería. Lo primero es pertenecer a una Hermandad. Después, hacerse el traje rociero (que no es lo mismo que el de sevillanas, pues esto no es Sevilla, ni lleva tantos volantes), uno para cada jornada. Por último, preparar el camino. El jueves saldrán las carretas desde la capital (el miércoles la de los emigrantes, a las que se irán sumando las llegadas desde otras provincias). El momento más emocionante tiene lugar en la madrugada del domingo de Pentecostés al lunes, cuando se realiza el denominado “salto de la reja”, el punto álgido de la fiesta. Miles de fieles se apiñan alrededor de la Blanca Paloma para verla salir. Es un momento impactante para cualquier visitante.

Foto: Silvia B. Jakiello / Shutterstock.com\n

Al Rocío a bailar y a comer gambas

Al Rocío a bailar y a comer gambas

En caso de no ser rociero o religioso tampoco hay drama. Si el viajero opta por visitar el Rocío durante la romería y sumarse a la noche en el camino, serán un par de días de senderismo compartido por caminos de arena: carretas, caballos, plegarias, rebujito y mucho baile. Cantar y bailar sevillanas está tan apegado al camino como la propia Virgen. Folklore andaluz en estilo puro: guitarras, cajas, panderetas, palillos. Pocos onubenses no han palmeado o tocado una caja alguna vez en su vida. Al visitante se le sacará a algún baile. La ‘primera’ de los cuatro bailes que componen la sevillana es fácil, pero a la tercera probablemente esté mareado. Un descanso para recuperar fuerzas en ‘El Pastorcillo’, un área de pinos que sirve de reposo, y continuar la senda. Gambas de Huelva, picadillo, filetes empanados o milanesas, tortillas de patata y croquetas son clásicos en el menú del camino. Suelen ser una treintena de carretas siempre guiadas por el ‘Simpecado’, un baluarte que es arrastrado por mulas.
En agosto se celebra el ‘Rocío chico’, donde cada siete años se lleva a la Virgen a hombros hasta Almonte, después de cambiarle su vestido de reina por el de pastora. Existen peregrinaciones durante todo el año, una de las más importantes es la de la Candelaria, en febrero. En cualquier otra época es estimulante adentrarse entre los pinos, respirar el polvo del camino y, por supuesto, visitar el Santuario de Nuestra Señora del Rocío. Una basílica que, por encima de su valor religioso, es arquitectónicamente de gran belleza. Blanca por completo. Proyectada por los arquitectos Alberto Balbontín Orta y Antonio Delgado Roig, y bendecida en 1969, dispone de una planta de cruz latina, tres naves, un triforio y la capilla mayor al fondo.

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Una noche en el camino

Una noche en el camino

El Rocío es la romería andaluza por excelencia y los ‘choqueros’, como se conoce coloquialmente a la gente de Huelva, presumen de ella. Atrae a numerosos turistas que ponen velas a la Virgen del Rocío. En los puestos colindantes venden trajes de volantes y lunares todo el año, y aunque el sudor de las botas es difícil de aguantar en agosto, es mejor que la arena llegando hasta la cintura. No es una exageración. Lo de que no hay aceras ni asfalto, lo de que uno parece estar inmerso en el oeste es una evidencia. Caballos y mulas flanquean la zona: hermosas marismas en las que, según la época del año, puede verse el volar de pájaros. El olor a romero se arraiga también en cualquier estación. Ya lo canta Ecos del Rocío, un clásico para escuchar mientras se va preparando el viaje a la aldea: “Eres la Blanca Paloma, orgullo de Andalucía”, comienza una de sus letras más míticas. Sus amores quedan claros: “Entre guitarras y compás / Una noche en el camino / Con los amigos de siempre / Intentando recordar / Sevillanas rocieras / Las que cuestan de olvidar / Y mirando las estrellas / Arrimarme a la candela / Y jartarme de cantar /  Una noche en el camino / Yo no la cambio por ná”.

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DEPORTE

La Isla Bonita

Dulce, como sus pasteles de almendra, con una arraigada cultura de protección a su entorno y costumbres –como la fiesta de los Indianos y la Bajada de la Virgen de las Nieves–, amante de su libertad. Los palmeros son fiel reflejo de su isla, que encaja con el nombre por el que se la conoce: la isla bonita. La Palma, la tercera isla más pequeña de las Islas Canarias, concentra en apenas 708 km² un abanico de belleza y ocio que encandilará a cualquier viajero sensible. Es el lugar ideal, especialmente, para quienes quieran desconectar de la urbe y dejarse atrapar por un marco de naturaleza.  En la isla viven 85.000 personas, pero acogen cada año a unos 300.000 turistas. Su capital, Santa Cruz de La Palma, ha sido declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico-Artístico.

Para los amantes del 'trekking’ y los deportes de montaña, La Palma es un tesoro, con diamantes como las salinas de Fuencaliente, al sur de la isla. Al amparo de una localidad que aún conserva el sello tradicional de sus casas de teja, se forman decenas de montañas de sal que, flanqueadas por dos faros, crecen al refugio de un mar embravecido. Quien se atreva podrá también sentarse a los pies de un volcán dormido como el de San Antonio, tras pasear por el borde del cráter y ver el Roque y el volcán de Teneguía, cuya última erupción –la más reciente de entre las sucedidas en España– ocurrió en 1971. Estos volcanes, sumados a los de El Charco o San Juan, entre otros, han dejado con los años campos de lava sobre los que han ido creciendo las plantas.

Foto Portada: Karol kozlowski / shutterstock.com
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Verde hasta la costa

La cultura milenaria de La Palma atraerá a cualquier viajero interesado en el arte y la historia, cuyos orígenes se adivinan en las manifestaciones pictóricas de las rocas, entre las que predominan las espirales. Además, la fauna y la flora del entorno deleitarán a los amantes de la naturaleza porque La Palma es verde hasta la costa. La laurisilva, vegetación típica de la Macaronesia, es característica de la zona y destaca por su color verde intenso y su frondosidad. El pino canario constituye la riqueza arbórea más importante de la zona. Su peculiaridad: es más resistente al fuego. Las flores amarillas, los bejeques, los tajinastes azules, los amagantes y la jara acompañan la visita del parque en cuanto a flora. Respecto a fauna, hay 25 aves censadas. Destaca la graja, cuyo graznido es casi permanente, el mosquitero u hornero y el cernícalo. Las cabras, los conejos y el arruí son los mamíferos más habituales. La Palma es idónea para el avistamiento de cetáceos –muchas empresas se dedican en exclusiva a organizar excursiones en barco–, pues tanto las ballenas como los delfines  habitan por el archipiélago.

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Aventura en el techo del mundo y playas de arena negra

Si algo sorprende al viajero es que en las islas Canarias no sólo hay volcanes y playas. “La diversidad paisajística, que preserva su autenticidad; el cambiar de un paisaje a otro completamente distinto en pocos kilómetros es lo que más sorprende al viajero”, apunta María Pérez, desde el Patronato de Turismo de La Palma. “Es como estar en el techo del mundo”, destaca. Y lo es, no sólo porque se sitúe allí el Instituto de Astrofísica de Canarias, sino porque subir sus senderos es tener la posibilidad de asomarse a los acantilados y observar las nubes a nuestros pies. Recorrer caminos de diferente dificultad –adaptados a las personas con discapacidad–; respirar aire puro y sorprenderse por el contraste de colores, desde el blanco de la sal dispuesta en los balaches de las Salinas de Fuencaliente hasta el negro de las piedras volcánicas. Además, las playas de la zona chocan con lo que el viajero está acostumbrado. Su fina arena negra sorprende y cautiva al mismo tiempo.

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Dificultad alta: ‘Trekking’ por el Bastón

Hacer ‘trekking’ por el sendero GR 131, más conocido como El Bastón, es una experiencia que se adapta al nivel de preparación del viajero. Se divide en tres etapas, y la última de ellas es solo para los amantes de la adrenalina, ya que la distancia y el desnivel en algunos tramos hacen que la dificultad sea media-alta. Se conoce como la ruta de los volcanes. La ruta PR LP 6, Casa del Monte-Nacientes de Marcos y Cordero-Bosque de Los Tilos, es también una buena alternativa. El barranco del agua es un poco más duro. Si se opta por un sendero de dificultad media está el PR LP 13, desde Los Brecitos hasta La Caldera de Taburiente, con salida por el Barranco de las Angustias, para ver el majestuoso parque nacional.

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Dificultad media: Caldera de Taburiente

El Parque Nacional de la Caldera de Taburiente es uno de los lugares imprescindibles. Su aspecto, un enorme circo de ocho kilómetros de diámetro, da origen a su nombre. Grandes deslizamientos, la fuerza erosiva del agua y el tiempo han ido modelando su geomorfología, con casi 2.000 metros de desnivel.  Existe la teoría de que los flancos del volcán Cumbre Vieja han comenzado a desplazarse hacia el océano, y su caída provocaría un gigantesco tsunami que arrastraría la costa este de EEUU, aunque es altamente improbable. Lo abrupto del paisaje contrasta con la delicadeza del mar siempre presente en la isla. La parte principal del Parque es la cabecera del Barranco de las Angustias, y numerosas cascadas de gran altura pero escaso caudal decoran la zona. El agua es el elemento que caracteriza a los canarios. Entre los manantiales del parque hay pintorescas cascadas de agua cristalina y otras teñidas de un color anaranjado rojizo procedente de las sales del hierro que desprende el barranco de las Rivanceras.

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Dificultad baja: De paseo por el Lomo de Las Chozas y el Cubo de la Galga

Si solo se dispone de unas horas, lo recomendable es el sendero Cumbrecita - Lomo de las Chozas, de menos de tres kilómetros y dificultad baja, desde donde podrán verse todas las paredes de la Caldera. Es también un lugar para ver el mar de nubes descendiendo desde Cumbre Nueva. También de baja dificultad está el PR LP 5.1 o parte del GR 130 entre las Tricias y los Dragos de Buracas, donde destacan sus árboles milenarios. En este ruta se encuentra la mayor concentración de dragos de Canarias.
El Cubo de la Galga, un bosque de frondosa y exuberante laurisilva, es una experiencia que te transporta. Adentrarse en él, y admirar sus helechos y otras especies es como trasportarse a la selva. Además, desde el Roque de los Muchachos se puede ver el Observatorio. La guinda para unas intensas y emocionantes vacaciones en La Palma es disfrutar de sus atardeceres desde rincones tan idílicos como la playa del Puerto de Tazacorte o Puerto Naos.

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